que es la alergia alimentaria

Qué es la alergia alimentaria

La alergia alimentaria es una reacción adversa o respuesta alterada del sistema inmunitario de una persona ante la ingestión, contacto o inhalación de un alimento, un componente/ingrediente o, incluso, una traza de un alimento.

Las sustancias causantes de las alergias no son los alimentos en sí mismos, sino algunas de las proteínas que forman parte de su composición y que se denominan alérgenos.

Las alergias alimentarias a menudo van acompañadas, y pueden agravar, otras enfermedades alérgicas como el asma o el eccema.

Tipos de alergia alimentaria

Las todas reacciones alérgicas interviene siempre el sistema inmunitario y pueden ser mediadas o no mediadas por IGE
El tipo de respuesta alérgica más estudiada y conocida es la mediada por anticuerpos IgE, que produce reacciones inmediatas que afectan a la piel, el tracto gastrointestinal y el tracto respiratorio.

Las No IgE mediadas provocan reacciones más tardías y pueden ser de tres tipos:

  • inducida por proteínas, por ejemplo la enfermedad celíaca o la enteropatía
  • mixtas como la esofagitis eosinofílica o la dermatitis atópica o
  • mediadas por células como la dermatitis alérgica de contacto.

A veces en bebés o niños pequeños las alergias no IgE mediadas se presentan con molestias abdominales, diarrea y en ocasiones sangre en las heces, falta de desarrollo o poco aumento de peso.

Clasificación de las reacciones adversas a alimentos

No toda reacción adversa a un alimento es provocada por una alergia. Las diferentes reacciones adversas a alimentos se clasifican, según la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) en dos grupos:

Reacciones adversas tóxicas que pueden afectar a cualquier persona (por ejemplo, la salmonelosis, las intoxicaciones por setas, por pesticidas, etc.).

Reacciones adversas no tóxicas  que únicamente afectan a personas con una predisposición particular. Estas pueden ser:

  • Mediada por mecanismos inmunológicos (alergias):
    • Mediadas por IgE
    • No mediadas por IgE
  • No mediadas por mecanismos inmunológicos (Intolerancias): por déficits enzimáticos como la intolerancia a la lactosa, la galactosemia, la fenilcetonuria; por acciones farmacológicas de los alimentos, por mecanismos inmunológicos no demostrados, falsas alergias, etc.

Pueden visualizarse en el siguiente esquema:

clasificacion reacciones adversas a alimentos no toxicas

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Evitar la confusión alergia-intolerancia

La intolerancia alimentaria puede definirse como cualquier forma de sensibilidad a un alimento que NO desencadene mecanismos de respuesta inmunológicos. Algunos de los síntomas son similares a los de la alergia alimentaria (náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal). La mayoría de casos de intolerancias alimentarias causan manifestaciones menos graves y a menudo las personas afectadas pueden tolerar una pequeña presencia del alimento responsable en su dieta.

Por ejemplo, es importante distinguir entre la alergia a la leche de vaca y la intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche). La primera puede producir reacciones sistémicas graves, en cambio la intolerancia a la lactosa obedece a una deficiencia enzimática (lactasa) que provoca síntomas gastrointestinales y a menudo las personas afectadas toleran la presencia de cantidades de leche en su dieta.

En la práctica, una persona con alergia a la leche de vaca no puede tomar productos sin lactosa (solo se les ha eliminado el azúcar)

Prevalencia de la alergia a alimentos

La incidencia de las alergias alimentarias aumentan de forma significativa año tras año en los países occidentales. La alergia a alimentos se ha duplicado en nuestro país en poco más de un decenio pasando de una prevalencia del 3,6% en 1992 al 7,4% en 2005 (datos del estudio Alergológica 2005, sobre población de pacientes visitados por primera vez en una consulta de Alergología).

Aunque la alergia a alimentos se puede presentar en cualquier edad, es más frecuente en los niños; en Europa, por ejemplo, afecta del 1 al 3% de la población adulta y del 4 al 7% de la infantil. En personas atópicas (con predisposición genética a padecer alergias), estos porcentajes pueden llegar al 10%. Los niños que padecen afecciones como el asma o la dermatitis atópica tienen más probabilidades de desarrollar reacciones alérgicas alimentarias.

En Europa 17 millones de personas padecen alergia alimentaria; 3, 5 de ellos son menores de 25 años.

¿Cuáles son los alimentos que producen más alergia?

En Europa los expertos que han participado en la “Guía europea sobre reacciones alimentarias y anafilaxia” elaborada por la EAACI (European of Allergy And Clinical Immunology), concluyen que la prevalencia de los principales alérgenos en Europa es del 6% a la leche de vaca, del 3,6% al trigo, del 2,5% al huevo, del 0,4% al cacahuete, del 1,3% a los frutos secos, del 2,2% al pescado y del 1,3% al marisco.

Por grupos de población, la alergia a la leche de vaca y el huevo es más común en menores, mientras que en adultos es más común la reacción a frutos secos, pescado y marisco. Al menos 1 de cada 20 menores, según sus padres, han tenido una o más alergias a alimentos en su vida. Los productos lácteos son los alimentos más frecuentemente identificados por los padres, si bien la Guía destaca que las de mayor prevalencia registrada son la alergia al trigo, los frutos secos, el huevo y el marisco.

En nuestro país los alimentos que producen alergia con más frecuencia en niños son la leche, el huevo y el pescado, seguidos de las legumbres y los frutos secos. En adultos, los alimentos mayoritariamente implicados son las frutas y los frutos secos, seguidos por el pescado, el marisco y los cereales.

La evolución a la tolerancia es diferente para cada alimento. La alergia a la leche y al huevo son las que presentan mejor pronóstico, un porcentaje importante de niños alérgicos a estos dos alimentos adquirirán la tolerancia de forma natural en los primeros años de evolución. La probabilidad de adquisición de tolerancia para el resto de alimentos a medida que el niño crece es menor.

Síntomas de las reacciones alérgicas

Los síntomas de las reacciones alérgicas a los alimentos se presentan cada vez que se come, se toca o se inhala el alérgeno responsable. Las reacciones dependen de muchos factores, como la sensibilidad de la persona afectada, la cantidad de alérgeno consumida y la manera de comerlo (crudo o cocinado) y también de sus características fisicoquímicas (resistencia o no a la digestión), Existen una serie de cofactores que como el ejercicio físico, la toma de antiinflamatorios, el alcohol o el estrés también pueden aumentar la gravedad de las reacciones

Pueden aparecer en segundos o pocos minutos después de comer el alimento responsable, generalmente durante la primera hora, pero también se pueden desarrollar síntomas algunas horas o días más tarde, por lo que la relación con la ingestión de alimentos resulta menos clara. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Los síntomas y la gravedad de las reacciones alérgicas a alimentos varían desde molestias leves o moderadas, a reacciones potencialmente mortales como la anafilaxia, que puede comprometer la vida del paciente de manera inmediata.

Reacciones cutáneas

Urticaria: picor y lesiones sobreelevadas típicas (habones), que se puede acompañar de angioedema (edema de labios, párpados y de otras localizaciones).
Síndrome de alergia oral: prurito en los labios (acompañado a menudo de eritema perioral), en la lengua, en la garganta, en la faringe, y en casos más importantes también edema de labios, relacionados con la ingesta del alimento en cuestión (esta manifestación clínica es muy típica de alergia a frutas y verduras, y se asocia a menudo con alergia a determinados pólenes).

Dermatitis alérgica de contacto: Reacción retrasada localizada en la zona de contacto con un alimento, por lo general en forma de eczema, eritema o prurito intenso (en algunos casos relacionado con el ámbito laboral, como cocineros).

Reacciones del sistema digestivo

Prurito oral y/o faríngeo, náuseas, vómitos, dolores abdominales, diarrea. Hay que tener en cuenta, sobre todo en niños pequeños, que el rechazo del alimento puede ser el primer signo de una alergia alimentaria.

Si sospechamos una alergia no obligaremos nunca a comer a un niño que rechaza un determinado alimento.

Síntomas gastrointestinales retardados: molestias abdominales, vómitos, diarreas y en ocasiones con sangre en las heces, falta de desarrollo o poco aumento de peso. Suelen ser manifestaciones de entidades menos frecuentes como esofagitis eosinofílica, gastroenteritis eosinofílica, proctocolitis inducida por proteínas y enteropatía inducida por proteínas.

Reacciones del sistema respiratorio

Asma, rinitis aguda, conjuntivitis, edema de glotis (cambios de voz, ronquera, dificultad para tragar, dificultad para la entrada de aire) y broncospasmo (respiración agitada y sibilancias en el pecho).

Reacciones del sistema cardiovascular

Hipotensión, síncope (pérdida súbita de la consciencia), arrítmias e incluso infarto o angor (angina de pecho).

En casos graves se manifiestan diversos de estos síntomas a la vez. Esta reacción se denomina anafilaxia.

Diagnóstico de la alergia a alimentos

Sí se presentan síntomas sospechosos o reacciones anormales tras la ingesta de algún alimento, hay que evitarlo, y se debe consultar rápidamente al médico de cabecera o pediatra en caso de niños, quienes valorarán el caso y harán la derivación al especialista correspondiente.

Hay que aclarar que es el alergólogo quien, después de realizar la historia clínica, un examen físico y test cutáneos y / o sanguíneos y/o otros exámenes pertinentes, diagnosticará la alergia y te guiará en el tratamiento y las pautas a seguir.

¿Cuáles son las diferentes pruebas?

Las pruebas cutáneas son uno de los métodos más comunes de diagnóstico. No hay límite de edad para realizarlas:

  • Prueba de la punción o Prick test: consiste en poner una gota del alérgeno en el antebrazo, (en algunos casos de niños muy pequeños, en la espalda), y se hace una pequeña punción en la piel por encima de la gota, midiendo en 15 minutos la pápula que aparece si hay sensibilización. Se trata de una prueba de fácil ejecución, rápida, económica y fiable.
    En el diagnóstico de la alergia a alimentos existe una variante del prick test que es el prick-prick, que consiste en realizar el mismo procedimiento pero con el alimento en fresco directamente, cuando la prueba con el extracto comercial ha resultado negativa.
  • Prueba del parche o patch-test: consiste en la aplicación de un parche sobre la piel con uno o varios alérgenos alimentarios presuntamente responsables de reacciones cutáneas de contacto. El parche se mantiene durante 48 horas y la respuesta se observa hasta 2 días después de su retirada.

Pruebas in vitro: a partir de una extracción de sangre se determinan las IgE específicas para diferentes alérgenos así como la IgE total del paciente. Inicialmente se utilizaba la técnica llamada RAST (RapidAllergo-Sorbato Test), actualmente sustituido por la enzima-inmunoanálisis, que no utiliza isótopos radiactivos (InmunoCAP de TermoScientific es la más extensamente empleada).

Hay que tener muy presente que no siempre está indicada la realización de una analítica de sangre. La IgE específica positiva a uno o más alimentos por sí sola no es indicativo de alergia a alimentos.
Es muy importante tener en cuenta que la valoración correcta de cada una de las pruebas se realizará por el especialista. No siempre unas pruebas cutáneas y / o una analítica positivas indican alergia, en muchos casos se trata de sensibilizaciones subclínicas, y el paciente tolera perfectamente la ingesta y el contacto de aquellos alimentos.

Prueba de provocación: también llamada prueba de exposición oral controlada, es la prueba definitiva en el diagnóstico de la alergia alimentaria (lo que se denomina en medicina el goldstandard). Consiste en la administración del alimento en estudio, en pequeñas dosis y bajo control médico, con observación clínica y de constantes hemodinámicas.

Una prueba de exposición negativa (sin presentar ninguna reacción adversa) excluye el diagnóstico de alergia a aquel alimento, una prueba positiva lo confirma.

Esta prueba, por su riesgo intrínseco, está contraindicada en mujeres gestantes y en personas con antecedentes de anafilaxia.

Tratamiento de la alergia a alimentos

El único modo de prevenir una reacción alérgica es evitar la causa que produce la reacción, es decir, evitar el alimento o alimentos responsables.

Las medidas de prevención implican una vigilancia continua de todo lo que se ingiere, una revisión constante del etiquetado y un control estricto en la cocina para evitar contaminaciones. Asimismo, es vital el entrenamiento de pacientes y/o personas responsables (en el caso de niños) para reconocer los síntomas de las reacciones alérgicas y su tratamiento, pero a pesar de toda la vigilancia y control, muchas veces la exposición accidental es difícil de evitar.

Cuando la reacción adversa (a pesar de las precauciones) tiene lugar, se tratará médicamente según la gravedad de la misma. El alergólogo es quien prescribe a cada paciente el tratamiento adecuado; habitualmente los fármacos empleados de forma domiciliaria son los antihistamínicos y corticoides orales, y la adrenalina autoinyectable intramuscular en caso de reacción anafiláctica. En muchos casos, habitualmente en pacientes con antecedentes de asma bronquial, también se prescribe un fármaco broncodilatador inhalado.

¿Qué es la anafilaxia?

La  anafilaxia  es un tipo  de reacción  alérgica  grave que afecta simultáneamente  a diferentes  órganos  y sistemas. Según  la definición de la  EAACI  (European of Allergy And Clinical Immunology), la  anafilaxia  es una  reacción  de hipersensibilidad  generalizada o sistémica, grave  y  que amenaza la  vida.

La Guía  Galaxia  (Guía de  Actuación  en  Anafilaxia), publicada  en consenso con  la  SEAIC  (Sociedad Española de  Alergología  e  Inmunología  Clínica), SEICAP (Sociedad Española de  Inmunología  Clínica,  Alergología  y  Asma Pediátrica),  la  SEMES  (Sociedad Española  de Medicina de  Urgencias  y Emergencias) y  la  SEUP  (Sociedad Española de  Urgencias   de Pediatría), define  de forma práctica  la anafilaxia  como  una reacción  alérgica  grave  de instauración  rápida y  potencialmente  mortal.

anafilaxia

Causas frecuentes

Los desencadenantes más comunes de  anafilaxia  son  los  fármacos (antibióticos,  aspirina), los alimentos (huevo y leche en niños, frutos  secos,  pescado y marisco en niños y adultos), las picaduras de  himenópteros  (abejas y  avispas) y el  látex, una causa muy  importante dentro  del medio hospitalario.

Síntomas

La anafilaxia suele manifestarse con síntomas cutáneos como urticaria y angioedema, junto con la afectación de otros sistemas como el respiratorio, cardiovascular o digestivo. Pueden aparecer en pocos minutos o 1 hora después de tomar el alimento.

Muy a menudo los primeros síntomas de una reacción alérgica grave afectan a los labios (edema), el paladar (picor intenso), la faringe (ronquera, cambios de voz) o en la piel (picor y enrojecimiento intenso en las palmas de las manos y cuero cabelludo). Estas manifestaciones evolucionan rápidamente hacia el broncoespasmo, la hipotensión y finalmente el colapso cardiovascular.

Sin embargo, en un 20% de los casos los síntomas cutáneos se presentan más tarde o incluso pueden estar ausentes. En ese caso nos alertará la aparición de al menos dos síntomas que afecten a otros sistemas (respiratorio, digestivo o cardiovascular).

Tratamiento

La adrenalina intramuscular es el tratamiento de la anafilaxia en cualquier ámbito y debe administrarse precozmente.

Las personas diagnosticadas con un alto riesgo de sufrir reacciones graves en caso de contacto con el alérgeno deben tener siempre a mano el autoinyector de adrenalina, antihistamínicos y broncodilatadores y estar informadas sobre cómo utilizarlos.

Es importante llevar identificación médica de alerta, e ir directamente al servicio de urgencias más cercano aunque los síntomas desaparezcan después de aplicar el medicamento. Los síntomas evolucionan con rapidez y puede repetirse la reacción

Cuando el afectado es un niño, todas las personas que estarán con estrecho contacto con él deben estar informadas de su alergia, aprender a reconocer los síntomas de una reacción grave y saber administrar la adrenalina.

¿Qué es la adrenalina?

La epinefrina o adrenalina es una hormona natural producida por las glándulas suprarrenales. Produce relajación de los músculos en los pulmones permitiendo que el aire entre con mayor facilidad y estimula el corazón, aumentando la frecuencia cardíaca.

La respuesta de “defensa” del organismo ante un episodio anafiláctico es la liberación inmediata de adrenalina por las glándulas suprarrenales; así que podemos considerar a la adrenalina como el antídoto natural de las reacciones alérgicas graves: reduce rápidamente el edema de glotis, abre las vías respiratorias y ayuda a mantener la presión arterial.

Los posibles efectos secundarios de la adrenalina son leves y transitorios pueden ser: taquicardia, ansiedad, miedo, inquietud, temblores.

Cómo actuar ante una anafilaxia

Actuar de manera personalizada, administrando la medicación, siempre siguiendo la prescripción médica. Ante la duda siempre se debe administrar la adrenalina.

No retrasar la administración de la adrenalina, se puede repetir a los 5 ó 10 minutos si no se observa mejora. Debemos mantener la calma y no dejar nunca a la persona sola.

Colocar a la persona tumbada con las piernas levantadas para aumentar el flujo sanguíneo al corazón, excepto si vomita o tiene dificultad respiratoria.

Llamar al 112 y buscar atención médica urgente.

La prevención

Ante la alergia alimentaria es muy importante la prevención, por ello se debe educar tanto la persona afectada como a su entorno, a fin de evitar los riesgos.

Siempre hay que estar preparados y no bajar la guardia, por lo que tendremos un plan de acción de emergencia escrito.

Al comer fuera de casa pregunta siempre por todos los ingredientes del plato y por la manipulación. En caso de duda no lo consumas. También hay que revisar siempre las etiquetas de lo que vas a comer, aunque ya lo hayas consumido en anterioridad.

Llevar siempre encima la medicación y saber cómo utilizarla. En caso de niños entrenar a familiares y cuidadores en el uso del autoinyector e incluso los niños más mayores deben familiarizarse y saber cómo utilizarlos.

Es muy importante llevar identificación médica de alerta.

Todas las personas que están en estrecho contacto con un niño con riesgo de sufrir anafilaxia deben estar informadas de su alergia, aprender a reconocer los síntomas de una reacción grave y saber administrar la adrenalina.

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La información que se publica, está elaborada con la mejor de las intenciones, pero no pretende ocupar el lugar de un médico. Se aconseja a todos los afectados que contacten con un profesional médico para obtener información específica sobre el tratamiento, la dieta, o las pautas que deban seguir.